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Lubricantes sin rollo: cómo elegir el tuyo y disfrutar más
Te voy a contar algo que nadie nos enseñó pero que hace TODA la diferencia: usar lubricante no es raro, no es solo si “no lubricas” y mucho menos es de abuelitas ni cosas médicas.
Usar lubricante es… un antes y un después.
Es como cuando descubres que el pan calientito sabe mejor con mantequilla (literalmente así de rico). 😋
Y como nadie nace sabiendo, aquí te explico de forma cero complicada cómo elegir el lubricante ideal para ti, para tu cuerpo, tus gustos y tus momentos, ya sea sola o acompañada.
¿Por qué usar lubricante?
Porque se siente más rico, así de simple.
Porque ayuda a que todo fluya sin incomodidad, sin interrupciones y con más placer.
Y porque a veces el cuerpo necesita un empujoncito… no porque no funcione, sino porque merece apapacho extra. 
¿Cómo sé cuál elegir?
Vamos por tipos, como si estuviéramos viendo menú de postres, porque cada uno tiene su toque especial.
Lubricante a base de agua
Perfecto si estás empezando o si quieres algo práctico y confiable.
Ideal si te gusta ir lento, sin tener que reaplicar cada rato.

Perfectos para dar y recibir besitos… en todas partes. 😏
Lubricantes con efecto (calor, frío o cosquillitas)
Tips para usarlo como pro sin ser experta
Lubricante no es opcional, es placer extra.
Tener uno (o varios) en tu cajoncito sexy es decirle a tu cuerpo:
“Gracias por tanto, toma este regalito.”

Y si no sabes por dónde empezar, prueba el de agua con saborcito… y de ahí te vas dejando llevar.
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